Un rayo de esperanza para la participación de la mujer en Nicaragua

Escrito por: Judith Häfliger
Categoria: General
fecha10 Ago 2017
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Las mujeres nicaragüenses se ven fuertemente afectadas por los roles tradicionales, lo cual posiciona al país en los últimos lugares en términos de equidad de género y al mismo tiempo en uno de los primeros en cuanto a violencia intrafamiliar. Un participante de un “taller para hombres” de ADDAC cuenta su historia de éxito.

Fernando Pérez Pérez es a primera vista un campesino típico del interior del norte de Nicaragua. El señor de 52 años, saluda serio, con un buen apretón de manos y da la bienvenida a su humilde pero impecable y modesta vivienda. Su familia está algo tímida en el fondo, pero Fernando los presenta de inmediato. Se siente el orgullo y el interés y Fernando cuenta sobre su vida y los cambios que ha traído “el regalo”.

El hombre manda, la mujer obedece

La cara del simpático productor de café se ilumina por completo. “Si, estos “talleres para hombres” fueron definitivamente un regalo”, cuenta. “Cuando la organización regional ADDAC llegó con la oferta estaba escéptico al principio. Hasta ese momento siempre fui de la opinión, de que el hombre es el que manda en la casa y la mujer la que obedece. Lo que lógicamente siempre ha llevado a problemas en mi matrimonio. Pero entonces me atreví y participé como uno de los tres hombres de mi comunidad en un grupo con un total de veinticinco participantes. La nueva definición de los roles y la equidad de ambos sexos me parece maravillosa”. A la pregunta, qué es lo que le pareció tan positivo, Fernando responde muy conciso: “Tanto vale la mujer como vale el hombre y un buen matrimonio necesita de las cualidades de ambos. Pero recién después del primer taller, he podido comprender verdaderamente. Ahora todo lo se mejor”.

Un regalo para la próxima generación

En ese preciso instante el hijo de Fernando interrumpe la conversación. Quiere saber dónde descargar el saco de café. Un par de indicaciones más tardes, Fernando regresa a la conversación y dice con toda naturalidad: “También mi hijo comparte esta visión. Me es muy importante. Finalmente, la nueva generación debe crecer diferente a mí. Hay mejores métodos de educación que simplemente el golpe. Y mis hijos son el mejor ejemplo de que es posible.” Su mujer sonríe en el fondo. A la pregunta, si ella está orgullosa de él, Fernando responde algo avergonzado “supongo que sí”, dice, “pero deben preguntarle a ella. Yo estoy orgulloso de mí, porque hago lo correcto. Para mi familia, para mi comunidad y el futuro”.

Se necesita valor para cambiar

También para cualquier reacción negativa Fernando tiene una respuesta. “Todos conocemos la situación, a como ha estado. Probar cosas nuevas requiere de valor y compromiso. Sólo el que esté dispuesto a cambiar algo puede beneficiarse.” A la pregunta final acerca de su visión, Fernando apenas puede contenerse: “Mi objetivo es seguir capacitando a otros hombres en la comunidad como promotor. Me gusta dar estos talleres y poder compartir todo esto que le ha hecho tanto bien a mi vida. Que los cambios positivos en mí también tengan un impacto en otros y puedan ayudar a crear un futuro mejor”.

Mani Sokoll y Judith Haefliger, INTERTEAM - Cooperantes para el desarrollo

Enlace para el articulo en el sitio web de INTERTEAM Suiza:

http://www.interteam.ch/de/engagement_in_der_schweiz/kampagnen/16_tage_gegen_gewalt_an_frauen/portrait_nicaragua/



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